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Los Unitarios Universalistas de La Paz Bolivia,

Cáiz Bandera

¿Cómo es nuestro programa de Educación Religiosa?

Pensamientos enfoque filosofico de la Educación Religiosa en nuestra cultura

Educación Religiosa y valores para jóvenes

    El contenido y formato de nuestro programa de Educación Religiosa lo determina por consenso la membresía de nuestra congregación, al igual que cualquiera otro programa. La Asociación Unitaria Universalista provee una gran gama de cursos y currúculos. Nuestra comunidad andina los adapta de acuerdo a nuestras necesidades e intereses en estudios, musica o poesia como fuente de inspiración. Los cursos para niños pueden incluir temas,actividades y projectos tan variados como relaciones interpersonales, ética y valores, la Biblia,   las religiones del mundo,        naturaleza     y ecología, héroes y heroínas de los movimientos de reforma social, historia del Unitarismo Universalismo, y días feriados religiosos alrededor del mundo. Esto mismo aplica a la Educación Religiosa para adultos.


    En la mayoría de las congregaciones Unitarias Universalistas, un servicio de adoración para niños, frecuentemente celebrado durante una porción del servicio para adultos, es parte del programa regular. Nuestra meta es educar a nuestros niños a responsabilizarse por su propio pensamiento, y a estimular sus propios impulsos de reverencia, moralidad, respeto hacia los demás y respeto propio. Creemos que los jovenes deben recibir en forma natural los valores y morales dentro de su hogar, tambien. Principios y valores morales adquiridos en el seno de la familia y tambien en nuestra iglesia es nuestra meta.


    La filosofía Unitaria Universalista de Educación Religiosa se basa en nuestros Principios y Propósitos, así como en las siguientes palabras de William Ellery Channing:


La gran meta de la Educacón Religiosa
no es imprimir nuestras mentes sobre los jóenes,
si no que se despierten inquietudes en las suyas:
No es hacerles ver con nuestros ojos,
si no que observen inquisitivamente con los suyos.
No es formarles una regularidad externa,
si no facilitarles el acceso a sus manantiales internos.
No es atarles con prejuicios a nuestra secta particular
o a nuestras peculiares nociones;
si no prepararles para la evaluación imparcial y conciente
de cualesquiera asuntos que se presenten para sus decisiones.
No es sobrecargar la memoria,
si no nutrir y fortalecer el poder del pensamiento.
No es imponerles una religión en la forma de reglas arbitrarias,
si no despertar la conciencia, el discernimiento moral.
En una palabra, la gran meta es despertar el alma;
excitar, mimar y proteger la vida espiritual.