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La épica del Unitarismo*
La esencia del Unitarismo
Todos estamos en nuestras jornadas de fe, exploramos el significado y propósito de nuestras vidas. Algunos llegamos aquí en la exploración de formas de implicarnos en el mundo desde una perspectiva saludable, en busca de una religión ética. Algunos, entre nosotros, buscamos un entendimiento directo de Dios, al desconfiar de la mediación de otros, queremos conocer directamente por nosotros mismos. Otros venimos aquí tal vez con la esperanza de obtener alguna ayuda para criar a nuestros niños. Como sea que lo concibamos, todos los que venimos a esta comunidad buscamos formas de acoplarnos a esta realidad bella, terrible y misteriosa en la que encontramos nuestro vivir y nuestro morir. Ahora que, la mera idea de esta búsqueda no es en sí gran cosa. A través de la mayor parte, de casi toda la historia humana, la única opción para nuestra búsqueda espiritual era a través de la fe recibida de nuestros antepasados.
Así que, si uno nacía en Francia hace unos dos siglos, casi con certeza habría sido católico, o de lo contrario pertenecería a alguna de las minúsculas comunidades protestantes. De nacer en Japón, hace unos mil años, habríamos sigo registrados en el templo de nuestra villa dentro de alguna forma de shintoismo o budismo . De nacer en el Congo, hace dos mil años, el mismo aire que respiraríamos tendría un nombre dado por nuestra religión ancestral, una fe shamánica a la que pertenecerían solamente los pocos miles de personas que hablaran nuestra lengua. Pero actualmente, para bien o para mal, tenemos la posibilidad de elegir en cuanto a nuestra religión. Iniciamos en alguna parte, desde luego. Yo me crié como bautista fundamentalista. Otras personas en esta sala se criaron en el catolicismo. Muchos fueron criados como judíos de uno y otro sabor. Otros fueron criados en alguna tradición protestante.Unos pocos más provienen de otra tradición religiosa, o de ninguna. Y de los presentes aquí, solo un porcentaje muypequeño de nosotros cuenta con raíces Unitarias Universalistas.
Ser Unitarios Universalistas no significanecesariamente rechazar toda nuestra fede origen, o aspectos cruciales de las fes que hemos encontrado en el camino. Así que, dentro de esta mezcla, en una culturacon desbocadas posibilidades sin cuento, de libre elección, nos encontramos también dentro de una comunidad religiosa que está abierta a todavía más posibilidades. Definitivamente, uno debe tener una elevada tolerancia hacia la ambigüedad para ser feliz entre nosotros.
Aquí somos maravillosa, deliciosa y confusamente libres. No hay que hacer ningún examen a nuestras puertas. Eres bienvenido aquí tal como eres. Así que la pregunta justa que surge de todo esto es, "Así que, ¿quiénes somos?" O, "Entonces, ¿Qué significa que seamos Unitarios Universalistas?", "¿Qué nos hace un tantodiferentes de un club para personas de mente liberal, o de una mera cooperativa de cuidado de bebés?" Bien, esto nos trae al tema de reflexión de hoy.
Quiero platicar, sólo un poco, sólo de manera breve, de algo de lo que podría ser la épica del Unitarismo. Épica significa una palabra, un discurso, un relato. Pero también implica algo que sobrepasa lo ordinario. Bien, pienso que al considerar lo que significa ser un Unitario Universalista en verdad exploramos una épica. Quiero sugerir que dentro del Unitarismo Universalista encontramos una forma de vida, un camino a través de las confusiones y dolores que encontramos,una puerta por la que podemos caminar hacia el significado, la paz y el gozo. En mis estudios he observado que hay dos clases básicas de religiones. Desde luego, cualquier división de un asunto complejo como la religión de unamanera tan simple se tambalea sobre el borde del exceso simplista. Una vez anotada dicha precaución, y hablando en forma general, es que encuentro estas dos clases de religión. Una se basa en la revelación. La se basa en el despertar, o la sabiduría. La primera nos es dada por los dioses o por Dios. La segunda la encontramos nosotros mismos.
La mayoría de las religiones occidentales, las grandes fes del Libro: judaísmo, cristianismo e islam, son las religiones quintaesenciales de la revelación. Dios dicta, a través de sus agentes humanos, lo que se necesita para nuestra felicidad en este mundo y para nuestra eterna beatitud en el siguiente. La tarea de los humanos es la interpretación y entendimiento de las palabras, que frecuentemente fueron dadas de manera oblicua e indirecta, y la puesta en práctica de tales reflexiones.
Las religiones más características del despertar y la sabiduría han surgido en Oriente. El budismo, el taoísmo y el confucianismo son grandes ejemplos de fes vivientes que apuntan hacia la sabiduría. La labor del humano en estas religiones es entender el mundo directamente, así como su funcionamiento. Aquí se trata de hacer que nuestros actos estén en armonía con la forma en la que son las cosas. Ahora vuelvo a insistir en la precaución. Por supuesto que cualquiera que tenga cierta familiaridad con alguna cualquiera de estas fes verá las grietas en mis distinciones. Cada una de estas religiones muestra aspectos que yo adscribo a la otra categoría. Las religiones son complicadas, no es fácil meterlas en cajas. Y en ningún caso esto es más cierto que en el del Unitarismo Universalista.
Apliquemos el célebre Principio del Pato al Unitarismo Universalista: ¿Parece un pato? ¿Camina como pato? ¿Suena como un pato? ¡Es un pato! Podría decirse que somos algo así como protestantes. Ciertamente parecemos protestantes, tal vez más de lo que nosotros quisiéramos. Miremos nuestros edificios. Miremos la forma en que organizamos nuestros servicios de culto. Nos guste, o no, es bastante evidente que nuestro estilo, nuestro ethos (palabra griega que designa costumbres y prácticas, N. del T.), ha sido modelado por nuestros antecesores, quienes no tenían duda de que eran cristiano protestantes.
Pero las apariencias pueden ser engañosas. Algo pasó en el camino. Y nos convertimos en algo completamente diferente de lo que eran nuestros primos congregacionalistas (la actual Iglesia Unida de Cristo, o UCC, de raíz puritana calvinista). Muchos de nosotros somos hoy cristianos, y nos enorgullecemos de ello. Pero la mayoría de nosotros no lo somos. Ciertamente, en nuestra iglesia, en los suburbios de Boston, Massachusetts, EEUU reunidos en los albores del siglo XXI, un porcentaje pequeño de nosotros se considera cristiano en cualquier sentido culturalmente usual de la palabra. Y esto tiene que ver con la épica de nuestra fe, el Unitarismo Universalista. En pocas semanas hablaré del bello camino que es el Universalismo. Esta semana trataré de apegarme a lo que es la sopesar, reflexionar y elegir. Después de
todo, se trataba del siglo XVIII (conocido como el de la Ilustración, N. del T.). Este es el momento en el que Alexander Pope cantó:
"La naturaleza, y las leyes naturales yacían escondidas en la noche: Dios dijo, ¡Sea Newton! Y todo fue Luz".
Aquí había tal vez otra clase de entusiasmo por la mente en sí misma. Durante estos, si se quiere, cerebralmente embriagadores tiempos, la gente vio un orden divino en la naturaleza misma. Y aquellos a quienes hoy consideramos nuestros antepasados en la fe creyeron fervientemente que el universo era tan susceptible de conocerse como un mecanismo de relojería, y si se quiere así, que en algún tiempo podría ser conocido por los seres humanos. Mucho bien y mucho mal nacerían de esta adopción del racionalismo. El bien de la dignidad humana, y los horrores de las aparentemente infinitas tiranías, que se proclamaban hijas de la razón. Pero, me permito sugerir que, en su mejor expresión, este racionalismo que está en la raíz de nuestro movimiento religioso es algo bueno y precioso. De hecho, se trata de algo más que de a mera acumulación de hechos o conocimiento. No es que tales esfuerzos sean malos. Sería deseable que los dirigentes de nuestro país se dedicaran bastante más a la acumulación de información, antes de emprender acciones sobre muchos de los terribles asuntos que enfrentamos. Pero en cuestiones espirituales la acumulación de hechos simplemente no es suficiente. Hace ya mucho tiempo que aprendimos que el universo no es un reloj newtoniano que solamente necesitaría desmontarse para ser entendido. Y con este conocimiento, aquí encontramos el nuevo humanismo y la gran racionalidad, el auténtico camino a la sabiduría. Aquí, en el universo en el que vivimos realmente, el sentido y el propósito parecen estar siempre justo detrás del horizonte. Desde luego, la locura de nuestros tiempos refleja como un eco la incertidumbre que parece conformar el cosmos en el que realmente vivimos. Y, tristemente, hemos encontrado que la simple acumulación de hechos sobre los hechos no sana las heridas, ni cura los dolores de las vidas humanas. Pero está la sabiduría. Este es el despertar al que somos llamados en nuestra fe liberal viviente. Aquí somos empujados y apremiados hasta que nos levantemos de nuestro marasmo y despertemos. Y este es un punto muy importante. Cualquiera puede venir a esta iglesia con la creencia que sea, la que quieras. De hecho, necesitamos que vengas acá, entre nosotros, y que te atengas honestamente a las verdades que has encontrado hasta el momento.Pero entonces habrá cuestionamientos. Nuestra fe demanda que nos impliquemos en los cuestionamientos. Hacemos esto, tanto de manera formal, como informal. Tal vez la mitad de la gente de esta comunidad participa en prácticas presenciales, notablemente en nuestro ministerio de pequeños grupos, en el que se ofrecen conversaciones profundas sobre las grandes cuestiones de la vida y la muerte, del significado y la dirección de loscambios vitales.
La otra mitad de nosotros nunca sería parte de un grupo tan formalmente estructurado. Para ellos la necesaria labor de encuentro se lleva a cabo durante la hora del café, después del sermón, mientras compartimos las enseñanzas de nuestros niños, o al marchar juntos ennapoyo a nuestra colectividad gay local. Pero permanece aquí y verás que sucede.
Serás, como somos todos aquí, desafiadonen lo que pensabas. Serás, como todos los corriente del Unitarismo, y a lo que puede significar. Hay dos grandes divisiones del Unitarismo, una es la tradición de los países de habla inglesa, y la otra es la de los de habla húngara (Hungría y la provincia rumana de Transilvania, N. del T.). Debido a las restricciones de tiempo, el día de hoy solamente trataré de una faceta del Unitarismo de habla inglesa. Y esto es lo que uno encuentra en nuestra Primera Sociedad Unitaria de Newton, así como en las más de mil congregaciones reunidas por toda América del Norte, Mexico, y las islas del Caribe Santa Crux, Santo Tomas y Puerto Rico en la Asociación Unitaria Universalista (UUA).
Una vieja broma sobre Unitarios es que si tuviéramos un credo, un examen de fe,contendría tres puntos. Primero, que creemos en la paternidad de Dios (realmente no usaríamos ya términos tan parciales en cuanto a género, para designar la divinidad, pero esta broma se presenta de acuerdo a lo que fue nuestra definición en el siglo XIX). Segundo, creemos en la hermandad del Hombre (de nuevo, usaríamos otro lenguaje actualmente). Y, tercero, creemos en la vecindad de Boston (y esto no ha cambiado tanto ). De las más de mil congregaciones que constituyen la Asociación Unitaria Universalista, casi la mitad se encuentran en Nueva Inglaterra en EEUU. Nuestras raíces son profundas en el suelo rocoso cerca de nuestra iglesia. Si visitan las iglesias puritanas originales, fundadas antes de 1700, la mayoría son ahora Unitarias. Por ejemplo, si vas a Plymouth y caminas por la plaza, ahí arriba está la Primera Parroquia en Plymouth, Unitaria Universalista. Las iglesias Primera y Segunda de Boston, en Massachusetts EEUU fueron realmente la primera y la segunda que se establecieron en la ciudad, y ahora se fusionaron en una sola congregación Unitaria.
¿Cómo fue que esto sucedió? ¿Cómo fue que el calvinismo puritano de Nueva Inglaterra produjo la religión más liberal en América del Norte? Bien, según cierto enfoque de los orígenes de nuestra fe viviente, ésta se inició a principios del siglo XVIII. Este fue el momento del Gran Despertamiento. El brillante predicador metodista George Whitefield atraía masas gigantescas a sus reuniones, llenas de fervor emocional, e incluso volvieron a hablar en lenguas algo que no parecía haberse visto desde los tiempos del Nuevo Testamento. Los ministros del orden establecido no se sentían felices ante este movimiento. Y denunciaron a este movimiento como impío. Cuando, con toda razón, se les pidió que definieran lo que era realmente piadoso, emergió de sus respuestas el primer indicio de lo que sería nuestra vía religiosa. Estos grandes conservadores, como Charles Chauncy, ministro de la
Primera Parroquia de Boston, declaró, "Por qué es piadosa la mente humana". De hecho, afirmarían apasionadamente que la mente humana es la misma imagen de Dios que se describe en la Escritura.Y aquí es donde encontramos por primera vez la posibilidad del despertar; no del despertamiento emocional hacia el que George Whitefield llamaba a la gente, sino de otro despertar, hacia la mente deslumbrante, hacia la sabiduría. La mente deslumbrante, si se me permite cambiar la metáfora, abrió la puerta a través de la cual nuestros antecesores caminaron hacia una fe de libertad. Todavía no eran Unitarios.
Estos primeros disidentes del calvinismo revelado y establecido en esa época abrazaron el arminianismo, que esencialmente afirmaba que nosotros, los seres humanos, tenemos libre albedrío, que podemos escoger entre el bien y el mal. Pero, durante los siguientes cien años, esta transformación continuó y algo vital sucedió. Lo que dio forma al impulso inicial fue la razón, nuestra habilidad natural para sopesar, reflexionar y elegir. Después de
todo, se trataba del siglo XVIII (conocido como el de la Ilustración, N. del T.). Este es el momento en el que nuestro poeta Alexander Pope cantó:
"La naturaleza, y las leyes naturales yacían escondidas en la noche: / Dios dijo, ¡Sea Newton! Y todo fue Luz".
Aquí había tal vez otra clase de entusiasmo por la mente en sí misma.
Estamos aquí, empujado y apremiado a lo largo de tu jornada. Y con un poquito de suerte, con este empuje y apremio cada uno de nosotros podrá levantarse de sus marasmos, podrá despertar. Aquí encontramos que el mundo del darse cuenta, del volver en sí, no es cosa del otro mundo, no es algo que estaría lejos de este mundo. Sino que, más bien, se trata de estar aquí. La sabiduría es el descubrimiento de un mundo de percatarse, de involucrarse, de no evadir. Lo que descubrimos al hacer esto no es nada diferente del levantarse y despertar de nuestros antepasados espirituales Unitarios. La esencia del Unitarismo ha sido siempre una forma de buscar un sentido de armonía en el cosmos, y de actuar a partir de este sentido. Y, desde luego, esto sigue siendo así. Nuestro entendimiento sigue profundizándose. Así que ya hemos renunciado a nuestro entendimiento del mundo como un reloj. En cambio, hemos encontrado que el mundo es un gran oso grizzli, capaz de levantarnos. Es grande. Es animal y está vivo. Y es peligroso. Pero, al conocer que este cosmos en el que vivimos es peligroso, grande y vivo también podemos entender sus armonías. Sólo debemos ser cuidadosos. Así que aquí está la épica para nosotros hoy. Se trata de encontrar el camino para despertar al mundo, para ver al sufrimiento donde está, para conocer el gozo donde está, y nunca evadirse de nada. Se trata de aprender el arte de ser cuidadosos. De esto es de donde se determina mucho de lo que tú y yo escogemos hacer con nuestras vidas, de cómo tratamos a nuestros niños y nos tratamos los unos a los otros. De aquí surge cómo escogemos actuar en el mundo.
Así que este es el reto de nuestra fe viviente. He aquí el llamado. ¿Seguimos los caminos del sueño, al sólo dejar que nuestros apetitos e impulsos rijan nuestros días? ¿O luchamos por despertar de nuestros marasmos y por aprender de la danza del oso grizzli? Si uno evita los dientes y las garras, puede ser algo misterioso y bueno. Se trata del camino de una vida plena. Se trata del camino de la paz, la justicia, el amor, el cuidado. Y si escogemos este sendero, entonces aquí estamos como gente en el camino de la sabiduría. Aquí encontramos la manera de unirnos a la gran épica del Unitarismo. Ustedes y yo.
¿No es maravilloso?
Amén.
*Sermón de James Ishmael Ford (Traducción de Francisco Javier Lagunes Gaitán),
Primera Sociedad Unitaria de Newton, Massachusetts, 4 de agosto de 2002
http://www.fusn.org/pages/sermons01-02/sermon49.html
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