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Congregación Unitaria Universalista
Humanismo:
El quinto estudio en nuestra serie de Sabiduría
,Origen e Historia de las Religiones del Mundo*
La tradición viviente que compartimos proviene de muchas fuentes occidentales y orientales: ¿ Cual es el origen del humanismo religioso?
Por Mason Olds, "Religious Humanism", otoño de 1995*
Puedo ofrecer aquí tan solo un recuento esquemático de las particularidades más destacadas de este
enfoque característico de la religión, que se originó en los EUA, entre los Unitarios, alrededor de la
época de la Primera Guerra Mundial. El movimiento llegó a abarcar a dos grupos: uno estaba formado por
Unitarios, Universalistas, y partidarios de la Cultura Ética; el otro lo formaban algunos académicos. Entre ellos
eran dignos de notarse Roy Wood Sellars (1883-1973), miembro del departamento de filosofía de la
Universidad de Michigan, A. Eustace Haydon (1880-1975), profesor de religión comparada en la Universidad
de Chicago, y John Dewey (1859-1952), miembro del Departamento de Filosofía de la Columbia University.
Los tres subscribieron un documento muy controvertido, en 1933, titulado "Un manifiesto humanista" y los tres escribieron libros que contribuyeron a establecer el canon literario del humanismo religioso.
El desarrollo del movimiento, desde luego, fue mucho más complejo y menos continuo de lo que he
sugerido, pero los humanistas religiosos tempranos fueron historicistas y nominalistas. Sellars, por ejemplo, dijo,"Una
vez que hemos cortado los supuestos vínculos con el mundo sobrenatural, vemos que la religión es, y siempre
ha sido, un producto social". Ellos también pensaban que las metáforas de las religiones del pasado
estaban muertas, y que las nuevas metáforas creadas por el humanismo religioso ofrecerían una
dirección apropiada para la religión de su tiempo.
Los humanistas religiosos estaban convencidos
de que la religión fue creada por humanos, no por dioses, que siempre hablan en las palabras de los hombres. Estos
humanistas ofrecieron una interpretación funcional de la religión: fue creada por humanos para servir a
ciertos propósitos. Haydon habló de la religión como de "la madre de los sueños".
La tarea es imponer un sentido humano sobre al proceso cósmico, conformar el curso del flujo de la vida, con sus
millones de impulsos en conflicto, a manera de que converja hacia la expresión práctica del idealismo creativo.
Sellars mantuvo que la función de la religión era preservar y llevar adelante los valores humanos. Generalmente,
los humanistas pensaron en la religión como en una participación inteligente en la búsqueda humana de
una buena vida en un mundo compartido.
La suya fue una religión sin Dios. Es verdad que Dewey usó la palabra Dios para designar el proceso por medio del cual lo existente se transforma en lo ideal, pero su amigo y colega Corliss Lamont (1902-1995) sostenía que Dewey usó el término para evitar ofender las sensibilidades de sus amigos teístas. En todo caso, la palabra causó tal controversia que él llegó a arrepentirse de haberla usado. Algunas afirmaciones sobre la religión en "A Common Faith" no requieren el concepto de Dios, por ejemplo, "Cualquier actividad realizada en pos de un ideal que se enfrente a obstáculos, y supere las amenazas de perdidas personales, debido a la convicción de sus valores generales y perdurables, es religiosa en su calidad". Haydon usó la prueba pragmática para juzgar los reclamos sobre la utilidad de los dioses: Lo que se espera que los dioses hagan, y no han sido capaces de lograr a través de las eras, el ser humano debe encontrar el valor y la inteligencia para hacerlo por sí mismo. Más necesaria que la fe en Dios es la fe que el ser humano puede tener en el amor, la justicia, la paz y en todos sus bienamados valores morales encarnados en las relaciones humanas. La negación de esta fe es el único ateísmo real. De acuerdo con los humanistas religiosos, la gente puede ser moral sin la creencia en Dios. Sellars dijo, "La moralidad es básicamente una cuestión de grupo. Es un término para designar las costumbres que se han desarrollado a través de las generaciones y que son asimiladas por cada individuo recién nacido en su momento, de manera semejante a cómo aspira el aire a sus pulmones". La conciencia, más que ser la voz de Dios en el alma del creyente, era vista por los humanistas religiosos como una reproducción de la moralidad tribal. Para ser moral, la gente no necesita de la autorización sobrenatural de un policía celeste. La moralidad debe justificarse a sí misma por su efecto real sobre la vida humana. Es fundamentalmente un producto, un logro histórico.
Al repudiar la noción del dualismo mente/cerebro, los humanistas religiosos también repudiaron la creencia en la inmortalidad personal. De acuerdo con Sellars, el nuevo naturalismo se ha percatado de que la personalidad es, en gran medida, un producto social enraizado en la historia social del grupo. Los humanistas estaban convencidos de que la conciencia era totalmente dependiente del cerebro; si el cerebro está muerto, también lo están la mente y la conciencia. Sellars mantenía que, "La religión y el espíritu están dentro de ti. Son el único Reino Celeste". Pero más allá de estas consideraciones, el concepto de la inmortalidad personal se ha convertido en una metáfora muerta. La meta de la religión es promover lo espiritual en los humanos, en el entendimiento de que lo espiritual tiene relevancia solamente entre el nacimiento y la muerte. En este sentido general amplio, lo espiritual emerge cuando hay inteligencia de un orden bastante elevado, un sentido de lo correcto y lo incorrecto, una habilidad para establecer los parámetros, un impulso hacia la creación en el arte y las relaciones sociales, una riqueza de la imaginación. En resumen, los humanistas religiosos vieron a la religión como una creación humana para contribuir, tanto al bienestar personal, como al social. A diferencia de las nociones tradicionales de la religión, incluso de las más liberales, ésta repudió la creencia en Dios, la creencia de que los humanos no podrían ser morales sin un concepto de Dios que sustentara la moralidad, y la creencia de que los humanos serían inmortales en algún sentido personal.
Por William R. Murry publicado en el número de diciembre de 2006 en UUWorld
Emerge un nuevo humanismo religioso que ofrece profundidad, sentido y propósito sin sacrificar la honestidad intelectual, ni la dimensión espiritual.
Hace algún tiempo un vecino, al enterarse de que me considero humanista, me preguntó cuál era el significado de 'humanista'. Le contesté que el humanismo se refiere a afirmar la valía y la dignidad de cada persona, a un cometido de mejoramiento humano y a la necesidad de que los seres humanos asuman la responsabilidad de sí mismos y del mundo. "Si es así, parece que yo también sería humanista", respondió aparentemente sorprendido. En este sentido amplio de 'humanismo' millones de personas serían humanistas, aunque no se identifiquen como tales y los valores humanistas permean nuestra cultura e instituciones. Le expliqué a mi vecino que hay muchas clases de humanismo y que algunas son teístas, en tanto que el humanismo religioso y su primo, el humanismo secular, son noteístas [en palabras de Tom Flynn: En la definición de Michael Martin para el Cambridge Companion to Atheism, se distingue entre ateísmo positivo, o la firme convicción de que no existen deidades, y el ateísmo negativo, o simple ausencia de creencia en dios alguno. En varios escritos, Paul Kurtz se ha hecho eco de la dicotomía de Martin, proponiendo una distinción entre ateísmo y noteísmo (...) En nuestras respectivas enciclopedias para no creyentes, Gordon Stein y yo hemos discutido una definición de ateísmo más cercana al ateísmo negativo de Martin: La simple ausencia de creencia en dioses. Esto refleja las raíces grietas de la palabra, a-theos, literalmente sin dios. Stein y yo hemos encontrado perverso que el ateísmo real deba requerir algún tipo de certidumbre en la no existencia de dios, algo que en sí mismo aparentaría ser un tipo de fe]. El humanismo religioso es una posición hacia la vida que demuestra gozo hacia estar vivos en este universo inimaginablemente vasto y de una belleza que quita el aliento y que muestra alegría y satisfacción en contribuir al mejoramiento humano. Sin un credo, pero con insistencia en la la razón, la compasión, la comunidad, la naturaleza y la responsabilidad social, se trata de una manera de vivir que responde a las necesidades espirituales y religiosas de la gente actual. Un nuevo humanismo emerge entre los unitarios universalistas, un humanismo religioso conformado por los desarrollos culturales y los descubrimientos recientes en las ciencias humanas y naturales, que se fundamenta en el contexto amplio del naturalismo religioso, un humanismo religioso que ofrece profundidad, sentido y propósito, sin sacrificar la honestidad intelectual, ni la dimensión espiritual. El naturalismo religioso es una perspectiva que encuentra sentido religioso en el mundo natural y rechaza la noción de un ámbito sobrenatural. En años recientes, el naturalismo religioso ha experimentado un resurgimiento. La mayoría de los naturalistas religiosos son teístas que entienden a Dios como perteneciente al universo natural, más que como una deidad sobrenatural. Yo asumo una fe noteísta, una perspectiva que llamo naturalismo religioso humanista. Como el humanismo religioso tradicional, rechaza lo sobrenatural y mantiene que sólo hay una realidad, el universo natural. El humanismo tradicional, sin embargo, históricamente ha sido demasiado antropocéntrico, mientras que para el naturalismo religioso humanista es la naturaleza, más que el ser humano, lo que es último. Esto aporta el fundamento para una ética ambiental fuerte, tan necesaria en un mundo amenazado por la destrucción ambiental. Lo que es más, integrar el humanismo religioso con el naturalismo religioso resulta en una mayor profundidad espiritual y en un lenguaje de reverencia, aspectos ambos que muchos consideran faltantes en el humanismo tradicional. Se trata de una forma emergente de humanismo que también ofrece un relato significativo: la épica de la evolución. Las diferencias con el humanismo religioso tradicional podrían parecer sutiles, pero ofrecen el fundamento para un humanismo más abierto, menos racionalista y más incluyente, que hable al corazón y al alma, no sólo al intelecto. Por la otra parte, el naturalismo no es una fuente suficiente de sentido religioso, debido a que la naturaleza es moralmente neutral, o simplemente amoral. Su único valor parecería ser la creatividad. La naturaleza ha producido lo que percibimos como la magnificencia del universo. A través de la evolución creó a la humanidad, que a su vez desarrolló principios morales. Pero la lluvia de la naturaleza cae sobre el justo y el injusto por igual. La enfermedad y la muerte afligen a todos, con independencia de su carácter [carácter moral: el conjunto de virtudes y hábitos de conducta moral de una persona]. La naturaleza no sabe nada de la justicia, el amor, la bondad, o la generosidad. El humanismo, con su convencimiento sobre la dignidad y el valor de todos los humanos y todo lo que se sigue de este principio, provee de los valores de los que el naturalismo carece. Además, me parece que el naturalismo religioso, ya sea en su forma teísta o noteísta, es la perspectiva teológica de la religión liberal, particularmente el unitarismo, o unitarismo universalista. El estudio Engaging Our Theological Diversity [Tomar parte en nuestra diversidad teológica] elaborado por la Commission on Appraisal [Comisión de Evaluación] de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones refuerza esta convicción de varias maneras. Los sondeos de la comisión revelaron que el Séptimo Principio, que afirma "El respeto por la trama interdependiente de todo cuanto existe, de la cual formamos parte" está "en el centro de nuestra visión compartida del mundo" y que la mayoría de los encuestados rechazaron la idea de un universo de dos habitaciones, la correspondiente a lo natural y la que correspondería a lo sobrenatural. Más aun, la mayoría de los encuestados que mencionaron a Dios como parte de su teología hablaron de Dios en términos naturalistas, tales como el poder de la creatividad, la fuerza inmanente del bien en el mundo, o simplemente como el misterio. En una palabra, encontrar lo sagrado en el mundo natural parece ser una delas principales características del liberalismo religioso. Este rechazo al sobrenaturalismo distingue a la religión liberal de otras formas de religión occidental. Los estudiosos frecuentemente diferencian entre dos clases de religión, mythos y logos. Mythos se refiere a la religión imaginativa basada en mitos, o en relatos con significados. Los mitos ofrecen una explicación de por qué las cosas son como son y dan un significado más profundo a la vida. Los dos relatos d ela creación en la Biblia Hebrea están entre los mitos más famosos de la cultura occidental. Creo que los mitos nunca fueron concebidos para ser creídos al pie de la letra, sino que probablemente fueron entendidos por la gente precientífica como intentos metafóricos de describir una realidad que resultaba demasiado compleja y misteriosa para para ser comprendida de cualquier otra forma. Es sólo en la época científica,con su insistencia en el conocimiento fáctico, que los mitos han llegado a ser tomados como hechos. Al tomar al pie de la letra a los mitos, la religión fundamentalista transforma los mitos en logos. El logos es la religión racional, lo que en nuestro tiempo usualmente significa la religión basada en la visión del mundo científico-empírica. La religión racional se desarrolló principalmente en la filosofía griega, que en mucho es esencialmente una versión racionalizada de la mitología griega. También surgió en alguna medida en la tradición de los profetas hebreos, que se rebelaron contra los rituales y las ceremonias, e insistieron en una vida moral y en la justicia social. El naturalismo religioso humanista es una forma contemporánea de la religión del logos. Los mitos y los relatos son importantes para la religión, pues hablan a nuestro inconciente y por ello nos afectan en un nivel profundo e influyen sobre nuestros supuestos y actitudes básicos. Aunque el naturalismo religioso humanista pertenece al tipo de religión del logos, incluye también relatos que sirven a la misma función que los mitos para proveer de un entendimiento narrativo del origen y sentido del universo y de la vida humana. Uno de estos es el relato de la evolución cósmica y biológica. Es la historia de los poderes creativos emergentes de la naturaleza, misma que continúa hoy en la forma de la evolución moral, espiritual, social y cultural que suscita la creatividad humana. Un segundo relato, consistente con los valores del humanismo, es la notable historia de la expansión de la libertad humana en el mundo, tanto de la libertad política, como de la libertad religiosa. Ha sido tiempo que el humanismo ha sido uno de los blancos predilectos de la derecha religiosa. Hace algunos años el Revdo. Tim LaHaye proclamó que "los humanistas son enemigos mortales de todos los americanos en favor de la moral y constituyen la más sería amenaza contra nuestra nación en toda su historia". LaHaye es uno de los más notorios dirigentes evangélicos y coautor de la serie Left Behind [Dejados atrás]. LaHaye, Jerry Falwell y otros han culpado al humanismo por todo lo que creen que va mal en América, la libertad de elección reproductiva, los programas contra la pobreza, el movimiento feminista, el movimiento por los derechos GLBTI [gays, lésbicos, bisexuales, transgéneros e intersexuales], las leyes contra la oración obligatoria en las escuelas públicas, el control de armas y la educación sexual. Al mismo tiempo se equivocan y tienen razón. Están completamente equivocados al llamar a los humanistas una amenaza para la moralidad nacional, pues el humanismo es una forma elevada de vida ética, pero tienen razón en cuanto a conceder crédito a los humanistas por haber promovido el cambio social. Al articular mi entendimiento del humanismo emergente, espero ayudar a otros a considerarlo una opción viable para el mundo de hoy. En su estudio monumental, Una historia de Dios, 4000 años de búsqueda en el judaísmo, el cristianismo y el Islam (Paidós, 2006), la notable estudiosa y escritora, experta en historia de la religión, Karen Armstrong (1944-) escribe: Estoy convencido de que en esta época empirista, el naturalismo religioso humanista puede y debe ser esa fe.Palabras de Apertura:
Origen de Humanismo religioso
Nuevo Humanismo Religioso
Cuando las ideas religiosas han perdido su validez, usualmente se desvanecen sin dolor; si la idea humana de Dios ya no funciona para nosotros en la época del empirismo, será descartada. Ya en el pasado la gente ha creado nuevos símbolos para actuar como foco de la espiritualidad. Los seres humanos siempre han creado una fe para ellos mismos, para cultivar su sentido de la maravilla y del significado inefable de la vida.