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Congregación Unitaria Universalista

Palabras de Compasión, Inspiraciones, Oraciones, Ejemplos, Lecturas, Música, Himnos, Poesía y ideas

Servicio de Recordación

In English

Palabras de Apertura:
    Cuando la pena nos invada, aceptémosla con sencillez,como una parte de la vida.
      Abramos nuestro corazón al dolor y tristeza; permitamos que lo llene.
      En la hora de la desolación hay clamor, un crujir de dientes al sentir el vacío,
      una pena candente por la separación, un dolor que nos fatiga por la pérdida.,
      Mas la angustia, al igual que el éxtasis, no perdura.
        Entonces arriba la ternura, vuelve la tranquilidad, Regresa la calma.
          Esto también es una puerta a la vida.
            También aquí se hace más profundo el significado
              que puede llevarnos a la dedicación, a un avanzar hacia el triunfo del alma, a la conquista de la desolación.
                Y en el proceso se hará más profundo nuestro conocimiento de que, a la hora de la verdad, todo está bien.


Encendida del Cáliz :

    En nuestro momento de dolor encendemos una llama para compartir
    la llama de la vida permanente.
    En este momento en el que
    buscamos el entendimiento
    y la serenidad ante la pérdida,
    encendemos este símbolo de nuestra búsqueda
    de la verdad, el significado y la comunidad.
    Reunidos aquí en el misterio de la hora.
    Reunidos aquí en un solo cuerpo ferviente.
    Reunidos aquí en la lucha y en el poder.
    Espíritu, ven a nosotros.

Himno: Seleccionado por familiares y amistades del difunto

Alegrías e Inquietudes: (Lanzamos una piedra pequeña en este recipiente lleno de agua para simbolizar nuestros pensamientos, que se mueven eternamente en círculo, como ondas concéntricas.)

    Los invitamos a compartir las alegrías e inquietudes que hayan tenido desde nuestra última reunión

Oración:  (seguida por un momento de meditación en silencio)

    Unámonos ahora en el Espíritu del Pensamiento.
    Espíritu de la Vida y Compañero nuestro al final de la vida, acompáñanos.
    Cuando la pena nos invada, aceptémosla. Como una parte de la vida.
    La angustia, al igual que el éxtasis, no perdura.
    Estamos aquí reunidos porque amamos a Mary Alice.
    Hoy celebramos su vida y su espíritu;
    no sólo quién era sino lo que su vida significó, ayer y para siempre.
    Concédenos que cada uno de nosotros pueda atesorar un recuerdo
    que podamos llevar en nuestros corazones, como una llama, un acompañante en nuestra oscuridad.
    Nos hemos reunido para recordar cómo era Mary Alice, de toda la vida
    y hasta unas semanas atrás.
    Confío en que estén de acuerdo conmigo cuando digo que aún en tiempos de tristeza hay lugar para la risa.
    Algunas personas tratan de amarrarse a la alegría
    y al así hacerlo la encadenan más que una prisión.
    Pero recordemos lo que dijo William Blake:
    "Ella besó la alegría en su fugaz aleteo y vivió en el alba de la eternidad."
    Recordemos que la alegría que surge del amor y la amistad
    permanecen con nosotros.
    Es a través de cada uno de nosotros que su recuerdo vive y que aquello en lo que ella creía seguirá vigente.
    Que recordemos bien su sonrisa, su compañía,
    sus conversaciones, su vida.
    Que así sea. Bendita sea.

Primera Lectura: El Antiguo Testamento de La Biblia: Ecclesiastes III

    Hay un tiempo para todo y un momento bajo el cielo para cada cosa.
      Un tiempo para nacer y un tiempo para morir.
        Un tiempo para reír y un tiempo para llorar.
          Un tiempo para bailar y un tiempo para lamentarnos.
            Un tiempo para buscar y un tiempo para dejar ir.
              Este es el tiempo que recordamos, el que dio significado a nuestras vidas.
                Este es el momento para recordar los lazos que nos unieron,
                  el amor que compartimos y los recuerdos que todavía nos acompañan.

Rito:

    Por favor, tomémonos de las manos mientras permanecemos sentados y por unos momentos sintamos el amor, el apoyo y el propósito común que compartimos.
    Los familiares leerán las siguientes palabras a la vez que sostienen cada uno de los elementos que se encuentran sobre la mesa.
    (Sostener en alto el recipiente con tierra.)
      Tierra, sáname.
        Tierra, recibe mi aflicción.
    (Sostener en alto la piedra.)
      Roca, fortaléceme.
        Roca, recoge mi debilidad.
    (Sostener en alto el recipiente con agua.)
      Lluvia, lava mi tristeza.
        Lluvia, llévate mi duda.
    (Sostener en alto el cáliz.)
      Sol, haz que mi canción sea dulce.
        Sol, recibe el enfado de mi corazón.
    En este momento de dolor recordamos que nuestras vidas y nuestras muertes están entretejidas con los elementos básicos de nuestro Mundo; que son parte del ciclo de la Naturaleza.
    Quedan invitados a compartir brevemente alguna reflexión sobre el miembro que ha fallecido; algo que hayan aprendido de esta persona, un recuerdo preferido, una cualidad que echarán de menos o cualquier otro aspecto de su vida o de su relación que sientan en sus corazones en estos momentos.

Himno:   Dona Nobis Pacem

    Dona nobis pacem, pacem,
      Dona nobis pacem.
        Dona nobis pacem.
          Dona nobis pacem.
            Dona nobis pacem.
              Dona nobis pacem.

Extinguir el Cáliz

    Extinguimos este cáliz flameante como símbolo de la muerte física de Mary Alice pero los recuerdos de su carácter especial y de sus dones viven en nosotros. Su bello espíritu es indomable. Ahora encendemos una vela como símbolo de su influencia, que perdura. Nacemos en misterio, vivimos en misterio y en misterio morimos. Si recordamos y somos recordados, la vida perdura, el significado reina, la esperanza persevera.

Círculo de Manos Clausura:

    De la cuna a la tumba es una escuela. Por eso, lo que llamas problemas son lecciones. Ella que murio simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además de lo mejor de el, el amor, sigue en tu corazón. Hay sólo lo que amas y serás feliz.

*Himno:    Vayan en Paz     

    Vayan en paz, vayan en paz.
      Pueda el amor rodearlos siempre,
        por doquier, por doquier,
          que vayan.



Pensamientos para compartir en una predicación para un servicio funebre sobre afrontar la pérdida de a un ser querido

    Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

    Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

    Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

    Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

    A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

    A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

    A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

    Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

    He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

    He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

    Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

    Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para pode ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.

    Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.

    Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

    Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

    Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles 'lo siento, 'perdóname', 'por favor', 'gracias' y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.

    Demuestra a tus amigos cuanto te importan.