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Jornadas Espirituales Latinas
Redactado por Ervin Barrios and Julio Noboa
Traducido por Ervin Barrios
Antonio Machado
Caminante, no hay camino
se hace camino al andar
y al volver la vista atrás
se ve la senda
que nunca se volverá a pisar.
Caminante, no hay camino,
sólo huellas en el mar.
Los unitarios universalistas latinos hemos viajado por diversos caminos, pero hemos llegado a un punto de convergencia en nuestra jornada espiritual. No compartimos las mismas formaciones culturales o teológicas; tampoco existe una fórmula mágica que originalmente haya despertado la conciencia espiritual en todos nosotros. Sin embargo, todos nuestros testimonios reflejan un enfoque claro y común, una sed por el conocimiento y por el uso de la razón, inexplicablemente ligada a la necesidad de un crecimiento espiritual auténtico. A veces estas historias hacen eco y reverberan entre sí, reflejando vidas paralelas, pero que en su mayoría, tejen una red que trasciende sus hilos individuales. Esta red de experiencias enriquece y a la vez es enriquecida dentro del contexto del universalismo unitario.
Ervin Barrios y Julio Noboa, redactores
Yo llegué a la Primera Iglesia Unitaria de San José, California, por mera coincidencia, a los diecisiete años. En 1991, cuando yo estaba enseñando una clase para padres de familia de bajos ingresos, la iglesia en la que se daban esas clases sufrió un incendio. La ministra de la Primera Iglesia Unitaria de San José, Rev. Lindi Ramsden, amablemente nos ofreció que usáramos el edificio de su iglesia para mis clases.
Mi atracción inicial a esta iglesia fue principalmente emocional. Cuando me siento agobiada por las preocupaciones mundanas, mi fe UU me recuerda que las cosas más importantes en la vida son la comunicación con los demás, el servicio a la comunidad y la conexión con lo divino. A nivel intelectual, para mí es muy importante pertenecer a una iglesia que tiene un dogma, un lugar donde no se me exija creer algo específico y donde la dignidad de cada persona sea respetada.
Inés Zapiola, de Argentina Miembro de First Unitarian Church en San José, CA
Lilian Burlando, de Argentina
Miembro de la Fraternidad Universal UU, (Church of the Larger Fellowship)
Ervin Barrios, de Chiapas, México
Miembro de First Unitarian Church en San José, CA
Rev. Lilia Cuervo, de Colombia
Ministra Asociada, First UnitarianChurch de San José, CA
Rev. Peter Morales, de San Antonio, Texas
Ministro, Jefferson Unitarian Church en Golden, CO
Airihua Gonzalo Farez, de Ecuador
Miembro de First Unitarian Church en San José, CA
Julio Noboa, de Chicago, Illinois
Miembro de First Unitarian UniversalistChurch en San Antonio, Texas
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© Copyright 2006 Unitarian Universalist Association
Esta iglesia es un lugar donde celebramos todos los eventos de nuestras vidas y un lugar donde yo sé que mi hija va a obtener una educación moral similar a la que recibe en casa. La Iglesia Unitaria se ha convertido en parte integral de mi vida familiar.
Durante mi niñez y mi adolescencia estuve muy involucrada en los movimientos católicos. Desde entonces, mi jornada espiritual ha viajado por muchos senderos, incluyendo el judaísmo y varias denominaciones cristianas. Mi primer contacto con el universalismo unitario ocurrió en 1986 en una pequeña iglesia unitaria en Vermont. Me llamó mucho la atención el hecho de que había una ministra mujer, lo cual no era permitido en la tradición de mi juventud.
Sin embargo, lo que más me impactó, fue lo que observé durante los pocos días que viví con la persona que me invitó a esa iglesia, el testimonio mismo de su vida. No pude investigar más a fondo el unitariansmo en Argentina, en donde no existen iglesias unitarias. Al regresar a los Estados Unidos busqué iglesias unitarias y asistí a sus servicios dominicales.
Ahora soy miembro de la Fraternidad Universal UU, la cual reúne y mantiene contacto con las personas que están interesadas en esta fe pero que viven muy lejos de las iglesias establecidas. Posiblemente aún antes que yo me diera cuenta, yo había tomado la decisión de considerarme unitaria universalista.
Mi padre fue ministro presbiteriano y yo crecí bajo las reglas más estrictas y conservadoras del protestantismo. Cuando comencé a cuestionar estas doctrinas, mi actitud causó una gran crisis tanto para mi familia como para mí. Me rebelé en contra de la religión que me habían impuesto y empecé la búsqueda de nuevos valores.
Ahora, con la libertad que se deriva de la búsqueda libre y responsable de la verdad y el significado que nuestra creencia enseña y practica, puedo interactuar con personas de diversas orientaciones políticas, filosóficas, sexuales y religiosas, incluyendo ateos y agnósticos.
Es una experiencia liberadora el usar mi razón y mi corazón de una manera satisfactoria y de acuerdo con la evolución de mi experiencia y de mi pensamiento. Estoy profundamente agradecido a esta fe por ofrecerme la opción de una espiritualidad liberal para mi crecimiento personal. Estoy convencido que muchas personas más esperan escuchar las buenas nuevas liberadoras que nuestra fe tiene para ofrecer.
Yo crecí siendo católica romana en Colombia, como hija única de una madre con espíritu pionero que cultivó en mí los altos ideales de servicio a la humanidad y el amor al conocimiento y a la aventura. Después de un largo exilio de la iglesia católica, una persona conocida me llevó a la Iglesia West Unitarian de Brookfield, Wisconsin, de la que me hice miembro en 1978.
Para mí la cualidad más atractiva del universalismo unitario es la emoción de pertenecer a un grupo de pensadores libres espirituales comprometidos con la acción social, cuyas fuentes ilimitadas de inspiración van desde los libros sagrados de todas las religiones hasta la propia experiencia de seres únicos y a la vez, parte integral de la red interconectada de todo lo que existe.
Mi decisión de hacerme ministra fue motivada en gran parte por mi deseo de dedicar el resto de mi vida a difundir las buenas nuevas de esta fe por todos los medios posibles.
Yo creo que no solamente existen latinos y latinas que están listos para adoptar los principios UU como suyos, sino que además, miles de nosotros ya estamos practicando estos Principios y deseando tener un hogar espiritual.
Al igual que muchas personas que son tercera generación de inmigrantes mexicanos, yo crecí hablando tanto inglés como español. Curiosamente, ninguno de mis padres era católico. Yo recuerdo que me sentaba al donfo del salón, sorprendido de ver como mi abuela entraba en trance y hablaba con los muertos en una reunión espiritista. Mi madre asistía a la iglesia de la misión luterana de habla hispana; yo asistí a esa iglesia hasta la edad de diez años.
Hace algunos años, unos amigos nos introdujeron al universalismo unitario. Ellos nos aseguraron que nos sentiríamos como en casa en la iglesia UU de Eugene, Oregon y nos instaron a que fuéramos. Mi esposa y yo decidimos ir unas cuantas veces. Esa decisión cambió nuestras vidas profundamente.
Como muchos otros, yo había sido UU por treinta años sin saberlo. Nos sentimos inmediatamente como en casa. Creo que existen miles y miles de latinos y latinas que podrían encontrar hogares religiosos en nuestras congregaciones. Yo sueño con que un día nuestras congregaciones UU no solo aprendan a llegar a los latino y a darles la bienvenida sino que además algunos de los fuertes valores de nuestra cultura hispana (como el amor de nuestra familia, el respeto a los ancianos, nuestro sentido de comunidad y nuestra pasión por la vida) ayuden a renovar y a transformar nuestras congregaciones. Nuestra gente necesita sentirse bienvenida. Cuando eso suceda, ellos vendrán trayendo sus dones.
Yo llegué a la iglesia unitaria universalista después de una larga crisis de conciencia. Yo había sido bautizado como católico cuando viví en Ecuador y la tradición católica permaneció conmigo. Ya en los Estados Unidos busqué espacios para la reflexión espiritual. Un día descubrí la Iglesia Unitaria Universalista y pude ver que habían posibilidades para un compañerismo cercano a lo largo de los caminos que hemos compartido.
Creo que todas las personas compartimos muchos retos similares y que debemos trabajar unidos para enfrentarlos. A pesar del racismo y la discriminación, todas las personas de buena voluntad en nuestros días quieren acabar con estos males. Muchos grupos ambientales promueven el respeto a la naturaleza y abogan por alcanzar relaciones recíprocas y de equilibrio con La Pacha Mama, o Madre Naturaleza, un concepto universal.
Estos puntos de vista tienen mucho en común con las perspectivas indígenas. Al igual que el universalismo unitario, el movimiento indígena promueve el respeto y la dignidad de cada ser humano. De acuerdo con los principios UU así como con las perspectivas indígenas, el mundo entero está confirmando hoy en día la necesidad de solidaridad y reciprocidad
.
Mis abuelos puertorriqueños, tanto maternos como paternos eran adventistas del séptimo día. Ellos educaron a mis padres prestando atención estricta a la dieta, la templanza, el ritual, la oración, el estudio de la Biblia y la asistencia a la iglesia, que caracterizan la tradición religiosa adventista.
Yo crecí en Chicago, Illinois, dentro de esta tradición. Naturalmente, me rebelé contra ella para unirme a la revolución de los sesenta en mis propios términos. Sin embargo, mi padre sembró en mi mente el germen del escepticismo religioso. El cuestionaba y discutía abiertamente muchos temas religiosos con los ministros adventistas que de vez en cuando visitaban nuestro hogar. Años más tarde, yo formulé eventualmente otras preguntas que mi padre no había expresado o ni siguiera considerado.
Mis lecturas, experiencias y reflexiones posteriores me convencieron de que si existía un Gran Espíritu, sería demasiado vasto y universal como para ser comprendido y cubierto por una sola religión. Aún así mantuve la fe de que de alguna manera el todopoderoso podría ser buscado a través de muchos caminos espirituales
.
Como muchos otros, los latinos y latinas llegamos al universalismo unitario por muchos caminos, aunque también llegamos compartiendo valores centrados en la familia, la comunidad y la justicia social. Como nunca antes muchos(as) latinos(as) están cuestionando el dogma de nuestra educación religiosa tradicional y están listos para escuchar el mensaje liberador de nuestra fe. Debemos prepararnos para traer las buenas nuevas de nuestra fe a todos aquellos que están en una verdadera búsqueda.
Fuera de Puerto Rico
Unitarios Universalistas de habla hispana
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Encuentro, charla, amistad y crecimiento para las personas que se identifican como Unitarias Universalistas, simpatizantes y todos aquellos interesados en una espiritualidad pluralista, abierta y no dogmatica.http://es.groups.yahoo.com/group/uuhispano/ Más Valores Morales y Principios
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