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Congregctión Unitario Universalista

Organización de Naciones Unidas

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Los éxitos que nadie recuerda, los fracasos que nadie olvida

Comprender nuestra conciencia global

24 de octubre 2014

      Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles; a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor del ser humano, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional; a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad y, con tales fines, a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos; a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común; y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos, hemos decidido unir nuestros esfuerzos para realizar estos designios.

    Alegrías y Preocupaciones: (Arrojamos una piedrita en este envase con agua, para simbolizar nuestros pensamientos, los cuales se desplazan en derredor eternamente, como ondas concéntricas.)

      Cualquier persona que desee expresar una alegría o preocupación puede acercarse en este momento.

    Cuento para todas las Edades:

    (los niños pasan a Educación Religiosa al concluir el cuento y los adultos cantan "Fuente de Amor" )

    Himno:       "Fuente de Amor"   de Carolyn McDade

      Fuente de Amor, ven hacia mí,
        Y al corazón, cántale tu compasión,
          Sopla al volar, sube en la mar,
            Hasta moldear la justicia de la vida.
              Arráigame, libérame,
                Fuente de Amor, ven a nosotros, ven a mí.

    Sermón: Las Naciones Unidas: los éxitos que nadie recuerda, los fracasos que nadie olvida, por la Reverenda Elizabeth Banks
      En 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial y en respuesta a esa guerra catastrófica, se fundó la Liga de las Naciones, un esfuerzo por reunir a las naciones para cooperar y terminar todas las guerras. Los Estados Unidos nunca formaron parte de la Liga y, por supuesto, hubo una Segunda Guerra Mundial. Pero en 1945, cincuenta países firmaron la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y, esta vez, los Estados Unidos no solo se unieron sino que se constituyeron en la sede de esta organización. El objetivo de la ONU es facilitar la cooperación en materia de leyes, seguridad, desarrollo económico, progreso social y derechos humanos en el ámbito mundial. ¿Se parece esto a los valores de los Unitarios Universalistas? Por cierto, uno de nuestros embajadores ante la ONU fue Adlai Stevenson, un Unitario Universalista.

      Algunos recordamos las décadas de 1950 y 1960, cuando la ONU era controvertible. La ultra conservadora Sociedad John Birch argumentó que la ONU era una conspiración de los comunistas y pagó por anuncios en las carreteras que urgían a los EE.UU. a retirarse de la organización. A mí me confió Ruth Hall que en la década de 1960 en Texas estaba prohibido que en los textos escolares se mencionara a la ONU.

      El año 1965, el vigésimo aniversario de las Naciones Unidas, fue declarado Año de la Cooperación Internacional, un tiempo para disolver las tensiones de la era de la Guerra Fría.

      La Asociación Unitaria Universalista se esforzó por ayudar y, en 1964, aprobó una resolución para urgir a las congregaciones a poner especial énfasis en los proyectos del Año de la Cooperación Internacional y así afirmar e intensificar su apoyo a la ONU.

      Hasta el presente, la ONU ha tenido una carrera notable. Sus éxitos, fracasos y controversias han sido muchos. Sin embargo, sus objetivos básicos están a la par de los Principios y Propósitos de nuestra fe. En este servicio nos concentraremos en una de las iniciativas más recientes de la ONU, el Desarrollo de Metas para el Milenio, particularmente en la de erradicar en todo el mundo la epidemia del VIH/SIDA.

      Más adelante les presentaremos las metas, que son sencillas, concretas y medibles. Pero por el momento me gustaría decir que somos una luz de esperanza en un mundo muy difícil. Solo el hecho de que 152 naciones miembros hayan prometido apoyar estas metas es en sí mismo un signo de progreso verdadero.

      ¿Por qué tengo tanto interés en este asunto de la ONU?

      Cuando yo tenía 13 años, el Presidente Kennedy fundó los Cuerpos de Paz (más o menos en la misma época en que se aprobó la resolución de la UUA). Escribí un artículo para el periódico de la escuela y me sentí tan inspirada que me propuse unirme a los Cuerpos de Paz para ayudar a que la gente en otros continentes mejorara su calidad de vida. Eso nunca se materializó pero... ¿saben algo? Pienso que aún podría darse. Podría ser mi próxima carrera. Otro motivo por el que me interesan la ONU y su trabajo es que mi yerno, que es oriundo de Sudán, me ha creado conciencia sobre los africanos y sus vidas. El trabajo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados tiene mucho significado para Hashim y sus amigos que han emigrado a los EE.UU. Mi hija, Annie, viajará al sur de Sudán este verano para entrenar a maestros de escuela primaria, algo que guarda relación directa con la Meta para el Milenio que propone proporcionar educación primaria para todos los niños y niñas para el año 2015. Como supondrán, me hace feliz que se firmara un acuerdo de paz en el sur de Sudán y que allí estén las tropas de la ONU para hacerlo cumplir.

      Los Unitarios y los Universalistas apoyaron la Liga de las Naciones y siguieron de cerca la creación de la ONU. Antes de que ambas denominaciones se unieran finalmente en el año 1961, habían emitido en la década de 1950 sendas resoluciones (declaraciones públicas adoptando posiciones en cuanto a asuntos de interés político, social y económico) en apoyo de la ONU.

      Los Principios y Propósitos de nuestra denominación se crearon como una declaración sobre los valores que compartimos y se parecen mucho, en contenido y expresión, tanto a la Carta de la ONU como a la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos . El entrelazamiento de la creación de una visión del mundo para la ONU y el documento sobre nuestras creencias, como surgió de la fusión entre Unitarios y Universalistas, da la sensación de optimismo futuro: si tan solo pudiéramos unirnos y entendernos, resolveríamos los problemas mundiales.

      En el mes de abril de 1962, el Unitario Adlai Stevenson le escribió al presidente de la nueva UUA para sugerirle que los Unitarios debían continuar teniendo conciencia de la ONU y los asuntos que trataría. Sus palabras fueron precursoras para aquellos que hoy se inclinan por la política y la religión:

        "Permítanme recomendar la designación de enviados de las Iglesias Unitarias Universalistas... para fomentar el conocimiento y el entendimiento sobre las Naciones Unidas. En este mundo desastroso y cada vez más pequeño ya no es posible que las comunidades locales sean más seguras que el mundo que las rodea, si es que algún día esto fue así. Nuestra seguridad final radica en hacer que el mundo sea, cada día más, una comunidad... Todos tienen oportunidad de compartir la respuesta y así ayudarnos a construir un mundo de paz."

      En 1962, en Nueva York, la Iglesia de la Comunidad ofreció un local para instalar la sede de la Oficina Unitaria Universalista para las Naciones Unidas. La misión de la nueva organización UU era fomentar la meta de una comunidad mundial en paz, con libertad y justicia para todos, tal como se refleja en la Carta de la ONU.

      Esta oficina se pronuncia, actúa y brinda testimonio en nombre de los Unitarios Universalistas de la ONU y dentro de los gobiernos de Canadá y los EE.UU. Su propósito continúa siendo educar a los UU sobre el papel de la ONU.

      Sus intereses incluyen: Campaña de Agua para la Vida, Día de la Abolición de la Esclavitud Moderna, Fin al Uso de Niños Soldados, Fin a la Violencia en Dafur y Fin a la propagación del SIDA como epidemia de orden mundial. Entre las Metas para el Milenio de la ONU, que también son el interés de la Oficina de los UU de la ONU, hoy nos concentramos en el SIDA.

      Esta enfermedad, que se identificó por primera vez en 1959, ha crecido hasta convertirse en una especie de terrorista mundial que asesina gentes y poblaciones del interior hacia afuera. A principios de la década de 1980 la enfermedad parecía limitarse a una población de hombres homosexuales, algunas mujeres, y adictos a drogas que utilizaban jeringuillas. Pero con el correr del tiempo el virus llegó a infectar a gentes de todas las razas, clases, géneros y preferencias sexuales. Hubo madres y bebés, padres, hijos, solteros y casados —gente de todo tipo.

      Hacia 1985 se había informado de al menos un caso de fallo del sistema inmunológico, VIH, en cada región del mundo. Las estadísticas mundiales eran alarmantes pero las peores eran las del África sub sahariana. Al presente, las cifras indican que cada minuto mueren cinco personas a causa del SIDA en todo el mundo.

      En su tiempo, Adlai Stevenson advirtió a los ciudadanos estadounidenses que no estaban aislados. Y, hoy día, estamos más aislados que nunca. La tecnología y los viajes han borrado las fronteras y permitido que los continentes se acerquen unos a otros. La epidemia de SIDA que cunde en África está separada de nosotros no por la geografía sino por aspectos de economía. Dentro de este país, o internacionalmente, ¿quién cuenta con mejor atención de la salud, educación y acceso a tratamiento? En aquellos lugares en los que esos aspectos no están disponibles, las cifras de los que sufren de VIH son desproporcionadamente altas.

      Luchamos con el concepto de seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto; una cifra inconcebible. La pérdida de vidas humanas es desgarradora. Por consiguiente, es devastador saber que más de 25 millones de personas en el mundo (si nos atrevemos a digerir la enormidad de esa cifra) han muerto de enfermedades asociadas con el SIDA

      Se ha convertido en la primera epidemia verdaderamente internacional que ha cruzado fácilmente fronteras y océanos. Las cifras globales de personas contagiadas continúan creciendo a pesar de los tratamientos que existen. Y las cifras no nos cuentan las vidas de los que han fallecido ni de los que han quedado atrás. El miedo, la vergüenza y la negación forman un trío letal. Sin embargo, corren sin freno entre las poblaciones de todos los países, incluso de los Estados Unidos. El estigma de la enfermedad hace que las personas mantengan sus síntomas o diagnóstico en secreto. El miedo, la vergüenza y la negación han devenido en la explosión del SIDA.

      Leí muchas historias de personas sometidas a pruebas del virus del SIDA, cuyos resultados fueron positivos. Lo que me llamó la atención es que las pruebas se realizaban en países africanos, a veces por enfermedades sin explicación o por síntomas delatores. Pero me interesaba saber por qué en África se exigían pruebas de SIDA a personas que parecían estar sanas. Las pruebas eran obligatorias en caso de comprar seguro, un hogar, un automóvil. Imagínese que antes de hacer su próxima compra de artículos grandes, y como cuestión de rutina, se le obliga a someterse a una prueba de VIH.

      El virus fuerte y activo del SIDA se propagará en cualquier país en el que se practique el sexo sin protección, en el que los adictos compartan agujas, en el que no haya que someterse a prueba para donar sangre ni para amamantar a los hijos. Mientras más educación y recursos haya, más esperanza habrá.

      En Hawai, Ben escribió esta historia: "Cuando cumplí diez años me enteré de que era seropositivo. Mi historia comenzó siendo yo muy joven. Mi mamá era una prostituta y usaba drogas, por lo que perdió mi custodia y me entregaron a otra familia. Mi nueva madre pensó que yo debería saber que era seropositivo y decidió decírmelo. Cuando cumplí diez años, el día más aciago de mi vida, todos mis sueños y esperanzas se hicieron añicos. Pero ahora tengo 17 años y me doy cuenta de que no todos mis sueños desaparecieron y que ser seropositivo es algo más que me ayuda a hacerme fuerte, y eso es precisamente lo que he estado haciendo. Mis amigos me apoyan siempre. Mi familia tiene un valor incalculable. En verdad, me siento normal y siento que el mundo me acepta." Mientras más educación y recursos haya, más esperanza habrá.

      Hace muchos años había un joven en mi clase de educación para adultos. Era un maestro de escuela pública muy querido y uno de los muchos homosexuales que había en nuestra congregación urbana. Más tarde me di cuenta de que había estado muriéndose ante mis propios ojos y no supe verlo. Perdía peso a gran velocidad, su piel tenía cada vez más magulladuras y llagas que no se curaban.

      Una noche, no asistió a la clase, y eso que aprender era una de sus actividades favoritas. Más tarde descubrimos que esa noche había tratado de conducir su automóvil hasta el hospital, pero estaba demasiado débil. Un taxi lo dejó a la puerta del hospital y conservó la conciencia un día más. Mucho antes de esa noche se había negado a aceptar el diagnóstico de su doctor. Nunca quiso que sus estudiantes ni sus familias supieran que él era homosexual, mucho menos que tenía SIDA. Nunca quiso que su propia familia se enterara y él tampoco quería enterarse.

      Esa noche, según entraba y salía de un estado de inconciencia, dos de sus mejores amigos y yo nos tomamos de las manos y las colocamos sobre su cuerpo. Quería los últimos ritos; se había criado como católico. Los Unitarios Universalistas no conocemos el concepto de ir al infierno pero sí podíamos celebrar con gratitud su vida y su amor.

      Podíamos ayudarlo a recordar los mejores momentos de su vida y ofrecerle la oportunidad de pedir perdón si es que quería liberarse de algún sentimiento de culpa. Cantamos. Le dijimos cuánto lo queríamos. Incluso nos reímos de una cotorra que tenía que repetía chillando su repertorio favorito de malas palabras, palabras que no pueden pronunciarse desde el púlpito de una iglesia en una mañana de domingo. Contemplé cómo el miedo, la vergüenza y la negación se llevaban una vida que podía haberse salvado.

      El SIDA ha cobrado un número desproporcionado de vidas en el sur de África. Las estadísticas indican que dos de cada tres personas seropositivas viven en el África sub sahariano.

      Fe, es el nombre de una niña de cuatro años cuyo rostro se muestra cansado del mundo y que, cuando un grupo de mujeres norteamericanas visitó la villa donde ella vive, permitió que todas la pasaran de brazo en brazo. Sus padres murieron de una enfermedad relacionada con el SIDA y dejaron cuatro niños huérfanos. Esta pequeña de 4 años pesa solo 16 libras porque es seropositiva. Siempre está mal y le faltan tres libras para tener el peso requerido para recibir el tratamiento antiretroviral.

      Fue la niña símbolo de la gente que acudía a estudiar el SIDA en el sur de África. Los niños son los que más sufren, por la pérdida de los padres y de su propia salud, y los que más a menudo se pasan por alto. Ella llevaba un vestido de tul rosado. La mujer que la cargó escribió: "Oh, chiquita resignada. ¡Cómo odio esta enfermedad que te ha consumido! ¡Y ese vestido! Cuánto hubiera dado por verte vestida así, girando sin cesar y riéndote de tu mareo. Los vestidos de tul rosados fueron hechos para fiestas, no para morirse, igual que las niñas de cuatro años fueron hechas para contagiar de risa y alegría al mundo, no para rompernos los corazones con su sufrimiento. Todo es tan macabro." Varios meses después, las mujeres supieron que Fe había fallecido de una enfermedad relacionada con el SIDA y titularon su artículo "Tarde por tres libras", por las tres libras que Fe no había podido ganar para poder tomar las drogas antivirales que le hubieran salvado la vida.

      ¿Qué tiene que decir nuestra Oficina UU de la ONU sobre Ben, de Hawai, sobre el joven maestro homosexual del estado de Nueva York y sobre la madre y el padre kenyanos de Fe? Creemos que nuestros Principios UU nos llaman a ver la realidad del VIH y el SIDA, a pedir enérgicamente la educación sexual total, la educación acerca de la enfermedad, y a ser una voz constante a favor del derecho de todos al cuidado de salud universal, sin importar la capacidad financiera de cada cual

      No importa cómo hayan contraído la enfermedad, las personas seropositivas o que padecen de SIDA merecen nuestro apoyo. Nuestro compás moral y ético nos conmina a romper el silencio, a continuar hablando cuando todo deje de ser noticia y a trabajar para crear comunidades sanas que confieran a la gente la facultad de cuidar de sí mismos. (Tomado de la declaración sobre SIDA y VIH, de la Oficina de los Unitarios Universalistas de las Naciones Unidas.)

    Círculo de Manos para Clausura: (entrelazamos brazos mientras leemos)

      "La esperanza es un estado mental, no mundano. La esperanza, en este sentido profundo y poderoso, no es la alegría que sentimos cuando todo va bien ni al deseo de invertir en una empresa que a todas luces se dirige hacia el éxito, sino la capacidad y el compromiso de trabajar en pos de algo porque ese algo es.

    Apagamos el Cáliz:

      Extinguimos este cáliz pero no la esperanza ni el compromiso de trabajar por un mundo libre de armas nucleares.

    Palabras de clausura: por Wayne B. Arnason (adaptación)

      Espíritu de vida, estamos aquí como comunidad dedicada a todo lo que es bueno, justo y hermoso. Te pedimos fortaleza en nuestra dedicación a un mundo mejor. En tiempos de guerra, cuando el orgullo nacional y la furia aplastan el concepto de comunidad mundial, recordamos a todos los que son víctimas de actos de violencia en el mundo y sufren por ello, tanto a manos de terroristas como de naciones. Vamos a la guerra como vamos a un funeral y así llevamos en nuestros corazones a todos los oprimidos por las fuerzas del privilegio y el poder, a aquellos cuyas vidas quedan despedazadas por la guerra, a aquellos que son prisioneros de conciencia. Que encontremos dentro de nosotros mismos la visión de un futuro posible, para reconocer en otras naciones a nuestros hermanos y hermanas, que podamos servir sin miedo la causa de la justicia para todos. Lo rogamos en el nombre de todo lo que consideramos sagrado.

    Himno:    Vayan en Paz     

      Vayan en paz, vayan en paz.
        Pueda el amor rodearlos siempre,
          por doquier, por doquier,
            que vayan.